Volver a escucharte
Este diario es una invitación a hacer una pausa y acercarte a tu cuerpo con curiosidad, respeto y amabilidad.
Cuando vivimos con dolor persistente, estrés o ansiedad, es natural que nuestra atención se dirija con frecuencia hacia las sensaciones corporales. A veces intentamos comprenderlas rápidamente, controlarlas o anticipar qué podrían significar.
Sin embargo, escuchar tu cuerpo no significa estar pendiente de cada sensación ni encontrar una explicación inmediata para todo lo que aparece.
También puede significar ofrecerte un momento de presencia: reconocer lo que estás sintiendo, observar qué está ocurriendo en tu mundo interno y preguntarte qué necesitas hoy.
Antes de comenzar
Regálate una pausa
Busca, si es posible, un lugar en el que puedas permanecer unos minutos con tranquilidad.
Puedes realizar este ejercicio sentada, recostada o en cualquier postura que te resulte cómoda. No necesitas cerrar los ojos si hacerlo no se siente bien para ti.
Antes de escribir:
- Apoya tus pies, tu espalda o tus manos sobre alguna superficie que te entregue una sensación de apoyo.
- Observa una o dos respiraciones sin intentar modificarlas.
- Dirige suavemente tu atención hacia tu cuerpo, sin recorrerlo de manera exhaustiva.
- Responde solo aquello que hoy puedas reconocer.
- Puedes escribir libremente, responder con algunas palabras o simplemente dejar que las preguntas te acompañen.
No necesitas profundizar más de lo que se sienta posible y seguro para ti en este momento.
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